¨La retroalimentación del aprendizaje en la educación universitaria: ¡Has hecho un buen trabajo y lo puedes hacer mejor! ¨

06.12.2022

Autor.

Rances Ali Quiñones Conde

Muchas veces como estudiantes de educación superior universitaria ronda por nuestras mentes si de verdad estamos o no aprendiendo, esto más en los primeros años de estudio donde se da ese punto de quiebre al terminar una etapa de educación secundaria. ¿Es así como surgen interrogantes tales como si en realidad se nos evalúa y cómo? ¿Esta evaluación que esperamos es formativa o no? ¿De no serla cómo podríamos convertirla en una?

La estrategia de retroalimentación se nos presenta a nosotros, estudiantes, ¿cómo una información sobre nuestro desempeño, pero acaso es solo un comentario de lo que hacemos o no? ¿O quizá un resumen de nuestras entregas? ¿Cómo aprovechar el uso de una correcta retroalimentación? ¿Podemos desarrollar una evaluación formativa sin retroalimentación? ¿Es realmente necesaria? Trataremos de absolver esta y otras interrogantes que puedan surgir en el desarrollo de este ensayo.

Tradicionalmente la educación se caracterizaba por ser memorística y enfocada solo en una calificación o nota como para demostrar si los ¨alumnos¨ lograban o no los aprendizajes; todo eso nos llevó a entender que la forma cómo eras evaluado determinaría la forma cómo estudiabas, pero qué tal si en vez de centrarnos en la evaluación de otros, ya sea profesores o compañeros, nos centramos en una autoevaluación de alta exigencia, entonces también necesitaríamos estudiar con una mayor exigencia.

Todo esto nos lleva a saber si existe una evaluación formativa, que es aquella evaluación dirigida a mejorar el trabajo, a promover el mismo proceso de aprendizaje, por consiguiente, de la evaluación que se viene denominando formativa, criterio en el cual incluimos los matices de denominaciones como evaluación formadora, de incremento, dinámica y auténtica.

Sin embargo, cuando tratamos de buscar si existe o no esta evaluación en la universidad, a este momento como estudiante de primer año de estudios generales, considero que es parcialmente, destaco unos cursos en los cuales me siento satisfecho pues he podido encontrar esta metodología de aprendizaje, pero en otros momentos pude notar que, de manera similar a los estudiantes de enfermería citados en el video, hay ocasiones donde los profesores recepcionan tareas pero luego no nos dan algún comentario de mejorar o alguna pista para encontrar nuestros errores de tal manera que nos ayude a formarnos mejor. Es así que nosotros, estudiantes, buscamos una retroalimentación, una verdadera retroalimentación que no solo nos diga qué hicimos bien o qué no, sino que reconozca en nuestro desempeño los aspectos puntuales positivos o correctos y también pueda ayudarnos o guiarnos a identificar aquellos aspectos por mejorar.

Lo hemos oído cantidad de veces: El fracaso no existe, si no te salen las cosas bien, vuelve a intentarlo. Además de ser una frase famosa y repetida, además es una de las presuposiciones de la programación neurolingüística. Un error continuamente es una posibilidad. Es una posibilidad de cambio, es una posibilidad de aprendizaje. Ahora bien, esta es otra conjetura importante: posibilidad de cambio. Si nuestras propias tácticas vuelven a ser las mismas es que no hemos aprendido nada del error. Para obtener resultados nuevos o diferentes, hemos de hacer cosas novedosas o diferentes.

De este modo, nosotros podemos mejorar nuestro desempeño, pero esto depende fundamentalmente de la decisión de querer aprender, así como lo indica el pedagogo británico Phil Race en su Diagrama del Ciclo del Aprendizaje, esta expectativa nos llevará a lograr los aprendizajes, pasando por haciendo, dirigiendo y finalmente, la retroalimentación que es clave en tal momento. Pero una retroalimentación efectiva en la cual el estudiante le gusta que su profesor le vaya diciendo cómo va su desempeño, es muy difícil tener una evaluación formativa sin retroalimentación, y es momento de que superemos esa etapa de educación básica regular donde no estábamos acostumbrados a una retroalimentación, de que tengamos un cambio de conducta hacia una donde nosotros mismos tengamos iniciativa de buscar la retroalimentación que sí tiene importancia para nuestros aprendizajes.

Por eso debemos de identificar las actividades y productos que debemos de hacer por cada semana y entregarlos a tiempo, pues en este contexto de educación a distancia, la retroalimentación tiene efecto solo cuando es oportuna. Además, debemos comportarnos de manera más activa frente a los comentarios de manera que podamos revisarlos y expresar qué nos desconcertó, si tenemos alguna sugerencia sobre algún punto que nos hubiese gustado que el profesor ponga más énfasis y sobre todo rescatar lo más útil de la retroalimentación, todo esto mediante una comunicación muy fluida respondiendo a estos comentarios, porque somos conscientes de que nosotros como estudiantes de primer año también podemos dar retroalimentación, con ayuda de rúbricas, a los compañeros o profesores y en esta podemos ayudarnos a nosotros mismos a aprender más.

Concluyo incentivando a conocer y valorar más sobre la estrategia de retroalimentación como método de evaluación formativa, no quedarnos satisfechos solo con una nota, sino a ir al fondo de ello para saber en qué aspectos vamos bien y cuales tenemos por mejorar, para así poder crear verdaderos profesionales de salud decididos a querer aprender y transformar la realidad.

REFERENCIAS

Contacto:
rances.quinones@unmsm.edu.pe  

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