CUESTIÓN DE SENSACIONES: ¿CUÁNDO SE MERECE LA SATISFACCIÓN DE UNA META?
Carol Nicole Zegarra Esquibel
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A sabiendas que el aprendizaje no es únicamente un proceso cognitivo, sino también que se apoya en procesos afectivos; analizamos de las principales teorías de motivación, la de Wiener, donde tenemos en cuenta la relación entre sus tres constructos: el auto concepto, los patrones de atribución causal, y las metas de aprendizaje (1).
En el auto concepto es donde fijamos la autoestima como el pico más alto del buen aprendizaje y fijamos como hendidura en el éxito personal, tenerla baja. Esto supone que a expensas de cualquier logro el sujeto asume que el resultado fue gracias a un factor externo y no a razón de su persona.
Sin ir muy lejos, Sigmund Freud (2) toca este tema haciendo mención a "los que fracasan cuando triunfan"; una problemática de término dicotómico el cuál coloquialmente abordamos como "miedo al éxito" que, explica él, como un fenómeno de culpa del propio inconsciente. Entonces, sin ahondar mucho en su propuesta, podemos interpretar que el problema en sí son las percepciones erróneas que se tienen del éxito: amenazante próximo de la acostumbrada zona de confort (fracaso pasivo) y perfeccionismo que en realidad nunca se alcanza.
Pues, lograr que un sujeto se sienta - ya que es un proceso afectivo- merecedor de un logro es tocar el segundo aspecto: atribución causal. Para cumplirlo el individuo debe ser capaz de sentirse validado, no por aprobaciones externas o halagos injustificados sino por auto reconocimiento. Además, el motivado debe calcular el perfeccionismo como inalcanzable sin embargo, aproximable, que ha de realizarse proponiéndose metas objetivas y alcanzables. Siendo este último, complemento de la llamada zona de confort, la cuál prohíbe, en este contexto, el sentimiento de satisfacción de una meta ya que la percibe como resultado que no se deseó, por el cual hace falta "pagar" -conveniente para el perfeccionismo, mas no para el presente sentimiento de mediocridad del desmotivado.
Siendo así, la aclaración y remembranza de estas conductas, los factores clave para la buena cosecha de los principios. Mencionamos el buen autoconcepto como la finalización de esta idea: la meta de aprendizaje (3).
En conclusión, es posible que nunca logremos esa perfección que anhelamos: aquella en la que pensamos alcanzar para llegar a hacer las cosas de manera instantánea y efectiva. Aunque el "miedo al éxito" nos persigue a veces, es importante abrazar este miedo al fracaso y usarlo a nuestro favor y volverlo un reto sin necesidad de acojonarse a sí mismo. Sin embargo lograr que el sujeto se sienta merecedor del éxito es que este sienta un autorreconocimiento que asumirá la satisfacción de sus propios metas. Porque la conclusión de las metas no será lo importante sino, el sentirse logrado por ellas.
REFERENCIAS
1.
Researchgate.net. [citado el 28 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/28076510_Motivacion_aprendizaje_rendimiento_escolar
2.
Dávila Acedo MA, Borrachero Cortés AB, Brígido Mero M, Costillo Borrego E. LAS EMOCIONES Y SUS CAUSAS EN EL APRENDIZAJE DE LA FÍSICA Y LA QUÍMICA. Int J Dev Educ Psychol Rev INFAD Psicol [Internet]. 2016 [citado el 28 de diciembre de 2022];4(1):287. Disponible en: https://www.semanticscholar.org/paper/faa81b791c055417582c6fc727bed1aaf55d3b85
3.
Goldin L. Demasiado bueno para ser verdad: los que fracasan al triunfar [Internet]. Intervenciones y Efectos. 2017 [citado el 28 de diciembre de 2022]. Disponible en: https://podcastpsicoanalisis.com/freud-los-que-fracasan-al-triunfar/